Pueblo muy antiguo ya teniendo referencias de él en el año 1250.
Ha sido el único pueblo en el Valle que ha estado bajo el señorío eclesiástico. Su segundo nombre se lo debe a que estuvo bajo el mando de las monjas del monasterio de San Clemente de Avila, conocidas por el nombre de "dueñas".
Cuando se destruye este monasterio, pasan sus privilegios al monasterio de San Benito ( 1332 ).
Después es comprado por Don Alvaro de Luna quien ya tiene en su posesión las tierras limítrofes y colindantes. Posteriormente pasará a manos de su viuda y de sus hijos.
De esta tradición aún perduran sus cochinillos y corderos, además de su producción vinícola.