Al contrario que la mayoría de los pueblos del Valle del Tiétar, este pequeño enclave se encuentra situado en la margen izquierda del río.
Está rodeado de encinas y de zona de pastos por lo que destaca por su ganadería.
Estas zonas pastizales también han sido muy importantes a lo largo de los años en la épocas de trashumancia.
Ha pertenecido mucho tiempo unido al municipio de Arenas; regalo de la viuda de D. Alvaro de Luna, doña Juana de Pimentel, al pueblo de Arenas por su ayuda en momentos de lucha contra el rey por conservar sus estados.